En este nuevo episodio de La ruta del misterio nos detenemos en uno de los casos ovni más sólidos, inquietantes y debatidos de la historia: el encuentro del policía Lonnie Zamora en Socorro, Nuevo México, en 1964.
Lo que comenzó como una simple persecución policial terminó convirtiéndose en un episodio desconcertante: un estruendo en mitad del desierto, una llamarada, un objeto extraño, dos figuras de blanco y unas huellas en el terreno que dejaron perplejos a los investigadores del Proyecto Blue Book. Durante décadas, el caso fue considerado uno de los grandes enigmas de la ufología.
Pero en este capítulo no nos quedamos solo con la versión clásica.
También exploramos las teorías más recientes y polémicas que intentan explicar lo ocurrido desde otro ángulo: el de la explicación escéptica.
¿Vio Zamora una nave imposible?
¿Fue víctima de una broma brutalmente confusa?
¿O estamos ante uno de esos casos en los que la verdad quedó atrapada entre el miedo, la percepción y el desierto?
Un episodio apasionante sobre un misterio que sigue sin cerrarse del todo.

¿Qué tal amigos? ¿Cómo estáis? Yo me encuentro un poco filosófico, un poco melancólico y además me apetece compartirlo con vosotros que habéis estado allí desde el principio, desde agosto del pasado año que empezó este podcast, que me seguís, que me escribís, que mostráis interés, que compartís las publicaciones que hacemos, los podcasts de La Ruta del Misterio y yo os estaré eternamente agradecido. Bueno, pues os cuento.
Que en este aura de melancolía que me invade, que bonito me ha quedado, estoy reflexionando mucho sobre la amistad. Algunos sabéis que mi vida ha cambiado bastante. Vendí Círculo Rojo el pasado julio y en febrero me desvinculé totalmente de la empresa. Bueno, pues han pasado una serie de circunstancias.
Que me hacen pensar mucho y teorizar, divagar sobre la amistad. Y el otro día, curiosamente, me salió un reel, un influencer que hablaba de que Aristóteles distinguía tres tipos de amistad.
La primera, la amistad por utilidad. Dos personas se relacionan porque obtienen algo la una de la otra. Ayuda, contactos, ventajas. Compañía práctica en ese momento, quizá una puerta que se le pueda abrir. No tiene por qué ser una amistad falsa, pero sí es una amistad condicionada. Dura mientras dura el beneficio. Cuando desaparece lo útil, muchas veces desaparece también el vínculo. Es la típica relación que parece cercana hasta que un día…
Plas, de buenas a primeras, deja de convenir y desaparece. La segunda es la amistad por placer. Aquí ya no manda tanto el beneficio como el gusto. Pasarlo bien, reír, salir, compartir aficiones, tomarse algo. También puede ser sincera, sí, pero suele ser inestable. Porque depende del momento, de la afinidad y del disfrute. Lo mismo puedes quedar toda la semana que pasar seis meses sin verte. Cuando cambias la etapa…
O cambian los gustos esa amistad se puede enfriar y la tercera que según Aristóteles es la verdadera, es la amistad por virtud. Esta es la más rara y por tanto la más valiosa. No nace de lo que el otro te da ni de lo bien que te lo estés pasando, sino de lo que la otra persona es. Hay admiración, lealtad, deseo de bien para la otra persona, incluso cuando no sacas nada a cambio. Suena raro, ¿verdad?, los tiempos que corren. No se basa en usar, sino en querer. No se basa en aprovechar, se basa en acompañar.
La reflexión que deja todo esto sigue siendo muy actual. Muchas veces llamamos amistad a relaciones que en realidad son alianzas, costumbres.
O conveniencia y eso duele cuando se descubre y vaya que si duele porque uno cree que había afecto donde quizá sólo había utilidad la amistad por interés no siempre se nota al principio a veces se disfraza de cercanía de favores de presencia constante pero suele dilatarse cuando llegan los momentos malos ahí se ve quién estaba ahí por ti y quién estaba por lo que obtenía de ti Aristóteles no dice que las amistades útiles o placenteras sean malas.
Dice algo más fino, que son incompletas. Forman parte de la vida, pero no bastan para sostenerla. Lo que realmente deja huella son esas pocas personas que permanecen cuando ya no eres útil, cuando no estás brillante, cuando no hay nada que ganar. Y eso te deja muchas decepciones. Quizás la prueba más sencilla para saber qué clase de amistad tienes delante sea esta. Si mañana dejarás de servir, de divertir.
¿O simplemente resolver algo para los demás? ¿Seguirían ahí? Bueno, me vaya a perdonar, sé que me lo vaya a permitir, porque hoy el capítulo de la ruta del misterio habla de personas, habla de encuentros, de encuentros con el más allá no.
Con el cielo o lo que hay por encima del cielo, encuentro o supuesto encuentro con seres de otros lugares. Y vamos a viajar a uno de esos emplazamientos, esos lugares que tanto nos gusta visitar porque están envueltos en el misterio.
Llegas allí y tienes la sensación de que estás en un lugar histórico, que algo raro ha pasado y que todavía se puede palpar un poco la esencia, la energía de aquel supuesto encuentro. Hoy vamos a visitar Socorro, en Nuevo México, para contar la historia de Loni Zamora, ese policía, ese sargento de la policía, que según contó, se encontró ante un auténtico objeto volador no identificado. ¡Comenzamos!