1×30. Toscana misteriosa

1x30. Toscana misteriosa - imagen destacada

IVOOX

SPOTIFY

La Toscana es sinónimo de arte, luz y colinas perfectas. Pero detrás de esa postal eterna también se esconden historias de fe extrema, pactos con el diablo, crímenes sin resolver y pueblos marcados por la memoria.
En este nuevo episodio de La Ruta del Misterio viajamos hasta Italia, aprovechando nuestra visita al impresionante Carnaval de Viareggio, una de las celebraciones más espectaculares y satíricas de Europa desde 1873, para adentrarnos en la Toscana menos conocida.
Entramos en Siena bajo la lluvia para contemplar la cabeza y el dedo de Santa Catalina, una de las figuras más influyentes del cristianismo medieval.
Cruzamos el Puente del Diablo (Ponte della Maddalena) en Lucca, donde la leyenda habla de un pacto infernal para terminar su construcción.
Nos detenemos en el pueblo abandonado de Toiano, marcado por el asesinato de la llamada Bella Elvira en 1947.
Y recorremos los caminos oscuros donde actuó el Monstruo de Florencia, uno de los asesinos en serie más inquietantes de Europa, responsable de ocho dobles asesinatos entre 1968 y 1985.
Una Toscana que oscila entre la fe y la sangre, entre la belleza y el dolor.
Y, como cierre, visitamos Vinci, cuna de Leonardo, el auténtico hombre del Renacimiento, símbolo de la luz que también brota en medio de la sombra.
Porque a veces el verdadero misterio no está en lo sobrenatural… sino en la delgada línea que separa la historia del mito.
Gracias por formar parte de esta comunidad.
Si te gusta el programa, compártelo y ayúdanos a seguir creciendo.
Bienvenidos a La Ruta del Misterio.

1x30. Toscana misteriosa - imagen de contenido

Hay determinados viajes, determinadas rutas del misterio que empiezan por una obsesión pequeña que te va acompañando durante años. Nuestro viaje a la Toscana nació así. Llevábamos tiempo queriendo ver y vivir algo muy concreto, el carnaval de Avierrello. Lo habíamos visto en fotografías, en reels de Instagram, en vídeos sueltos, incluso en documentales y siempre pensábamos lo mismo. Esto no puede ser tan impresionante como parece. Pues lo es.
Viareggio, en la costa de la Bersilia, es una ciudad marítima muy elegante que desde 1873 celebra uno de los carnavales más importantes de Europa. Lo que empezó como un desfile modesto de carrozas se convirtió, con el paso de las décadas, en una auténtica institución cultural italiana. En 1921 comenzaron a construirse las grandes carrozas de papel maché en la llamada Citadella del Carnevale.
Un espacio dedicado exclusivamente a la creación de estas estructuras monumentales. Es que no son carrozas al uso, son esculturas móviles de dimensiones descomunales, muchas veces más de 20 metros de altura, con mecanismos internos que permiten movimiento y expresión. Y hay algo muy italiano en todo esto, porque el carnaval de Villarreal no es simplemente una fiesta, es sátira, es crítica política, es caricatura social. Desde principios del siglo XX…
Las figuras representan líderes internacionales, acontecimientos globales, problemas contemporáneos. Es arte efímero pero contundente. Nosotros llegamos un día gris, con ese cielo que amenaza lluvia pero no termina de romper. Y cuando comenzó el desfile entendimos por qué este carnaval lleva más de 150 años siendo referencia.
El sonido, la música, las comparsas y de pronto las carrozas. Gigantescas figuras que parecen imposibles de sostener sobre ruedas. Rostros expresivos moviéndose sobre el público. Desde el mismísimo Donald Trump hasta el diablo. Detalles minuciosos. Ironía inteligente. Porque Italia, y especialmente la Toscana, tiene una dualidad constante. Luz y sombra. Fiesta y tragedia. Belleza y cicatriz. Arte y sangre. Aprovechando el viaje decidimos ir…
Ir un poco más allá del carnaval, salir de la costa, subir colinas, entrar en iglesias menos turísticas, cruzar fuentes medievales y visitar pueblos que el tiempo ha dejado casi en silencio. Aquí empieza la otra Toscana, la que guarda misterios y leyendas que les vamos a contar hoy algunos de ellos en nuestro nuevo capítulo de la Ruta del Misterio. Bienvenidos y disfruten.
La ciudad de Siena te impresiona por su belleza. Aquel día Noel y yo llegamos bajo la lluvia fina, persistente, de esas que no te empapan de golpe, pero que se te meten en la ropa y en el ánimo. Las piedras rojizas de la ciudad estaban oscuras, brillantes, como si acabaran de salir de otro siglo. Siena tiene algo medieval que no es el decorado, es la estructura, el silencio.
Y bajo esa lluvia caminamos hacia la Basílica de San Doménico. No es el Duomo, no es ni siquiera uno de los edificios más fotografiados. Es más sobria, más austera, casi severa. Desde fuera no anticipa para nada lo que guarda dentro, pero dentro, en una capilla lateral, detrás de una reja discreta, hay algo que no es arte. Es un rostro. Es la cabeza momificada de Santa Catalina de Siena.
Catalina Benincasa nació en Siena el 25 de marzo de 1347, justo en el año en el que la peste negra comenzaba a devastar Europa. Era el número 24 de 25 hijos, sí, 25. La Toscana del siglo XIV era un polvorín, guerra entre ciudades, lucha entre huelfos y jibelinos, epidemias, crisis económica y en medio de ese caos una joven analfabeta comenzó a tener visiones. A los seis años…
Según su propia narración posterior, afirmó haber visto a Cristo sobre la iglesia de San Doménico. A los 7 hizo voto de virginidad. A los 16 ingresó como terciaria dominica, aunque nunca fue monja de clausura. Y aquí empieza lo extraordinario. Catalina no se limita a la vida contemplativa. Escribe cartas dictadas, porque no sabía escribir, a papas, cardenales y gobernantes. Más de 300 cartas que se conservan.

Si te ha gustado, compártelo

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email

Alberto Cerezuela

Soy escritor, editor y creador de La Ruta del Misterio. Recorro lugares con historia para contar lo que todavía sigue dejando preguntas.

Facebook

Mis libros

Novelas, investigación y relatos nacidos de lugares donde siempre queda algo por contar.