Viajamos hasta Fort Sumner, Nuevo México, siguiendo el rastro de Billy el Niño, uno de los nombres más repetidos y deformados del viejo Oeste. Antes de ser leyenda fue Henry McCarty, un muchacho pobre, huérfano demasiado pronto, empujado por la frontera, los primeros robos y una violencia que acabó devorando su vida.
En este episodio recorremos sus orígenes, la Guerra del Condado de Lincoln, su fama de pistolero, su relación con las comunidades hispanas, su captura, su fuga de la cárcel y su muerte a manos de Pat Garrett en 1881. También entramos en el museo de Fort Sumner, donde los objetos del viejo Oeste ayudan a entender el mundo que hizo posible a Billy.
La ruta termina ante su tumba, encerrada tras una jaula de acero porque la lápida fue robada varias veces. Una imagen extraña y poderosa: el fugitivo que ni siquiera después de muerto pudo quedarse quieto.
Entre historia, mito y polémica, nos preguntamos por qué aquel joven de veintiún años sigue llenando museos, alimentando teorías y atrayendo viajeros hasta una pequeña tumba en mitad del polvo de Nuevo México.

¿Qué tal amigos? ¿Cómo estáis? La verdad es que yo muy contento por la gran acogida que tuvo el programa de la semana pasada. Aquel monográfico, por decirlo así, que le hicimos a el forajido Jesse James. Creo que habéis disfrutado mucho, tanto como nosotros, siguiendo sus pasos. Y por eso me he decidido a hacer hoy un programa que tenía, bueno, en la recámara, en la nevera, para dentro de un tiempo. Y es que no solo fuimos detrás. de Jesse James en nuestro último viaje a Estados Unidos, sino que también fuimos buscando las pistas de quizá el forajido más famoso del viejo oeste americano. Os hablo de Billy el Niño. Este programa se lo dedicamos a su figura y a toda nuestra aventura en Nuevo México buscando las huellas, buscando las pistas que nos llevaran a reconstruir la historia de, como digo, quizás el más famoso de todos los bandoleros del viejo oeste americano. A Billy el Niño le dedicamos este programa, Billy the Kid. Y con él comienza…
Esta nueva aventura de la Ruta del Misterio. Veníamos de Santa Rosa haciendo la Ruta 66, como sabéis, y nuestro destino final era Roswell, Nuevo México. ¿Recordáis verdad el programa que le dedicamos a la cuna de la ufología moderna? Y entremedia teníamos un objetivo clavado entre ceja y ceja, buscar todo lo que se sepa, todo lo que se supiera de Billy el Niño. y el lugar marcado en la carretera era fort sammer nuevo méxico después de muchos kilómetros de una carretera larga de vez en cuando veíamos casas bajas negocios separados entre sí por demasiado espacio y sobre todo esa luz seca del suroeste americano que parecía quedarse pegada a la piel a los lados la tierra tenía ese color entre ocre y ceniza que nuevo méxico va cambiando con cada nube Un pelín de viento, no fuerte pero sí constante. te mueven un poquito la grava, rozan los carteles de la carretera y hacen que hasta los lugares habitados parezcan estar un poco solos.
A veces pensamos que lo que veíamos eran decorados, incluso decorados de Almería, del Fort Bravo o del Mini Hollywood. Seguramente podrías pasar por Fort Summer sin detenerte. Podrías cruzar el pueblo, llenar el depósito de gasolina, comprar agua, mirar el móvil y seguir el camino sin darte cuenta de que a pocos kilómetros de allí está una de las tumbas más famosas de todo estados unidos la de billy de kit billy el niño henry mccarthy william h bonney o henry antring cada nombre es una historia distinta una puerta distinta y quizá por eso su historia la de billy el niño ha sobrevivido tanto porque billy fue un niño pobre un huérfano un muchacho que aprendió demasiado pronto a escapar un ladrón menor un fugitivo un peón de rancho un pistolero un protegido un enemigo público y hoy una leyenda Pero en For Summer no aparece primero como mito. Esto aparece en las vitrinas del museo.
El museo está en el 1435 de East Summer Avenue, junto a la Highway 6084, a unas dos millas del centro del pueblo. La página oficial del museo lo presenta como un lugar dedicado… Había el niño, por supuesto, pero también a la vida dura de los siglos XIX y principios del XX en el suroeste americano, con objetos que ayudan a entender cómo sobrevivían las familias de aquel territorio. El museo merece mucho la pena porque además tiene una gran exposición de coches antiguos. No imagináis que un museo de estos fríos, con paredes limpias, es una especie de acumulación. de vitrinas armas sillas de montal recortes de periódico herramientas ruedas lámparas fotografías muebles carros objetos domésticos carteles puelas utensilios de cocina recuerdos de familias que vivieron en una frontera donde casi todo era demasiado costoso una de las cosas que más impresiona son las fotografías antiguas todas con caras serias hombres armados mujeres con vestido oscuro niños obligados a permanecer